La primera vez que un comerciante de Marrakech le dice «Salam» y se queda esperando, uno aprende la norma básica de las costumbres de Marruecos: primero se saluda y después se habla de negocios, siempre. El resto de normas de etiqueta en Marruecos funcionan igual. Tienen menos que ver con prohibiciones que con el ritmo, la cortesía y unos cuantos gestos que los marroquíes notan enseguida.
Aunque Marruecos esté a un paso de España y muchas cosas le resulten familiares, estos códigos cambian por completo el trato que recibirá. Esta guía repasa lo que de verdad importa sobre el terreno: cómo saludar, cómo vestir, cómo comportarse en la mesa de una familia y cerca de las mezquitas, cómo tratar la bandera, cómo regatear y dejar propina, y qué cambia durante el Ramadán. Nada es complicado, pero todo se nota, desde la puerta del riad hasta el último puesto del zoco.
Salude antes de preguntar nada. Coma, dé y reciba con la mano derecha. Cubra hombros y rodillas en las medinas y en el campo. Pida permiso antes de fotografiar a alguien. No entre en las mezquitas salvo en las abiertas a visitantes. Respete la bandera y al Rey, y sea discreto si come o bebe en público durante el Ramadán.
Saludos y primer contactoArriba ↑
Sin saludo no hay relación. Entrar en una tienda pequeña, un riad o un taxi y preguntar directamente «¿Cuánto cuesta?» o «¿Dónde está la plaza?» resulta frío en Marruecos, aunque nadie se lo diga.
«Salam aleikum» (la paz sea con usted) funciona en todas partes, y la respuesta es «Wa aleikum salam». En tiendas y cafés basta con un simple «Salam». En el norte del país mucha gente habla español, y en las ciudades se entiende bien el francés, pero unas pocas palabras de dariya abren más sonrisas: «Shukran» (gracias) y «La, shukran» (no, gracias) las usará decenas de veces al día. Si quiere saber qué idioma se habla en Marruecos según la región, nuestra guía lo explica.
Entre hombres, lo normal es darse la mano y, a menudo, llevarse después la mano derecha al pecho un instante, un gesto de sinceridad. Entre un hombre y una mujer que no se conocen, deje que la persona marroquí decida: si no le tiende la mano, un gesto con la cabeza y la mano en el corazón es perfectamente educado. Los besos en la mejilla son entre amigos del mismo sexo, no entre desconocidos.
- En un grupo, salude primero a la persona de más edad.
- Preguntar por la salud y la familia antes de ir al grano forma parte del trato, no es charla que haya que acortar.
- Un vaso de té ofrecido en una tienda no le obliga a comprar. Tomárselo y despedirse con un gracias es lo correcto.
Cómo vestirArriba ↑
Ninguna ley impone a los visitantes cómo vestir, pero la calle tiene sus propias normas. En los barrios modernos de Marrakech, Casablanca o Rabat se ve de todo. En las medinas, los pueblos y las aldeas de montaña la gente viste de forma más tapada, y cubrir hombros y rodillas facilita el día a día a hombres y mujeres por igual.
- Pantalón amplio, falda o vestido largo y camiseta con manga sirven en cualquier estación y en cualquier ciudad.
- Apenas se ven hombres en pantalón corto fuera de la playa y las instalaciones deportivas; un pantalón ligero llama menos la atención.
- El bañador es normal en la playa de Agadir o Esauira, con algo encima para volver al centro.
- Las noches son frescas en el Alto Atlas y en el desierto buena parte del año: lleve una prenda de abrigo.
Si es su primera vez en el país, nuestros consejos para un primer viaje a Marruecos completan esta lista con todo lo práctico.
En la mesa de una familia marroquíArriba ↑
Que le inviten a comer en familia es uno de los mejores momentos de un viaje, y las costumbres son sencillas una vez que se conocen. Dicen mucho del peso que tienen la familia y la comunidad en Marruecos.
Es habitual descalzarse en la entrada del salón, donde están las alfombras y los sofás bajos: fíjese en lo que hace la familia y haga lo mismo. Llegar con algún detalle se agradece, y lo más común es una caja de pasteles o algo de fruta. Espere a que le indiquen dónde sentarse y deje que el anfitrión empiece a comer.
Del plato común se come con la mano derecha, de la parte del tajín o del cuscús que queda frente a usted, usando el pan a modo de cuchara. Los mejores trozos de carne están en el centro y el anfitrión suele acercárselos al invitado: déjele hacerlo en vez de alargar la mano. El pan se trata con respeto, no se tira de cualquier manera ni se deja en el suelo.
Cuente con que le sirvan más de lo que puede comer. Decir que está delicioso («bnin bezzaf») llevándose la mano al pecho es la forma educada de indicar que ya ha comido suficiente. Rechazar el primer vaso de té a la menta, en cambio, puede parecer un rechazo a la hospitalidad misma.
En los restaurantes nada de esto se aplica. Se come con cubiertos y nadie espera que lo haga con las manos.
Mezquitas y lugares religiososArriba ↑
La mayoría de las mezquitas de Marruecos están reservadas a los musulmanes, incluidas las más famosas que verá al pasear por Marrakech y Fez. La excepción más conocida es la mezquita Hassan II de Casablanca, que los no musulmanes pueden visitar con guía fuera de las horas de oración, con hombros y rodillas cubiertos. En el resto, admire los minaretes y las puertas desde la calle y no entre, aunque la puerta esté abierta.
Buena parte del patrimonio religioso sí puede visitarse. La madrasa Ben Youssef de Marrakech, antigua escuela coránica, es un buen ejemplo. También se visitan las sinagogas y los antiguos barrios judíos, las mellahs, y la Constitución reconoce el componente hebreo entre las raíces de la identidad marroquí.
Cinco veces al día, la llamada a la oración suena desde los minaretes. No hace falta detenerse, pero bajar la música en un café o hacer una pausa en la conversación junto a la puerta de una mezquita se nota y se agradece. Los viernes, la oración del mediodía es la más importante de la semana, y algunos comerciantes de la medina cierran durante ese rato.
Fotografiar a las personasArriba ↑
De todos los deslices, fotografiar a alguien sin pedir permiso es el que provoca roces de verdad. Muchos marroquíes, sobre todo las personas mayores y las mujeres, prefieren no salir en fotos, y algunos lo tienen muy claro.
Pregunte primero, con una sonrisa y un gesto hacia la cámara. Un no es definitivo y se acepta sin discutir. Los artistas de la plaza Jemaa el-Fna y algunos trabajadores de las curtidurías esperan una pequeña cantidad por una foto, así que acuérdelo antes de disparar, no después. Nunca fotografíe a policías, instalaciones militares ni edificios oficiales. Las puertas de un palacio real son una foto clásica; los guardias que hay delante, no.
Mercados, paisajes y arquitectura son otra historia, y nuestra guía de etiqueta fotográfica en Marruecos explica dónde y cómo fotografiar sin molestar a nadie.
La bandera, el Rey y los símbolos nacionalesArriba ↑
Roja, con una estrella verde de cinco puntas en el centro, la bandera marroquí forma parte del paisaje. Ondea en ayuntamientos y colegios, cuelga sobre las puertas de las tiendas de la medina y llena las avenidas en las fiestas nacionales: la Fiesta del Trono el 30 de julio, el aniversario de la Marcha Verde el 6 de noviembre y el Día de la Independencia el 18 de noviembre. Tras una gran victoria futbolística, parece cubrir ciudades enteras.
Los visitantes son bienvenidos a sumarse. Llevar la camiseta de la selección o una bufanda roja y verde suele valer una sonrisa y una conversación, sobre todo en día de partido. Lo que importa es cómo se trata la bandera en sí. No deje que toque el suelo, no escriba en ella, no se siente encima, no la use como toalla ni la convierta en objeto de broma en las fotos. La ley marroquí protege la bandera y los símbolos del Reino, y los marroquíes sienten un profundo apego por ellos.
El mismo respeto se extiende al Rey. Su retrato cuelga en tiendas, cafés y oficinas de todo el país, y la monarquía goza de una gran consideración. Hable del Rey y de la Familia Real con respeto, y póngase en pie cuando suene el himno nacional en una ceremonia o un partido.
Si le interesa entender lo que está viendo, por qué la estrella es verde y cuándo se añadió al fondo rojo, esta guía sobre la bandera de Marruecos explica con claridad su significado y su historia.
Regatear en los zocosArriba ↑
En los zocos se espera que regatee, y el regateo tiene sus modales. El primer precio es una apertura, no un insulto, y su respuesta tampoco debería serlo. Ofrezca bastante menos, mantenga la sonrisa, tómese su tiempo y busque un punto en el que ambos estén de acuerdo. Una alfombra que ha llevado semanas de trabajo merece una contraoferta que respete ese trabajo.
Hay dos reglas que importan más que las cifras. Si usted dice un precio y el vendedor lo acepta, compra: irse en ese momento se considera mala fe. Y si una tienda tiene precios fijos, no regatee. Cuando algo no le interese, un «La, shukran» tranquilo mientras sigue caminando es todo lo que hace falta.
Antes de lanzarse, nuestra selección de qué comprar en el zoco de Marrakech le ayudará a saber qué buscar.
La propina, sin complicacionesArriba ↑
La propina no es obligatoria en Marruecos, pero forma parte de la vida diaria, y una cantidad pequeña bien dada cuenta más que una grande entregada con torpeza. En un restaurante donde el servicio no está incluido, lo habitual es en torno a un 10 %. En un café se suele dejar la calderilla. Mozos, personal de limpieza del hotel, aparcacoches y empleados del hammam agradecen unos dírhams.
Lleve siempre monedas y billetes pequeños, y deje la propina en dírhams mejor que en euros, que son difíciles de cambiar en cantidades pequeñas. Si tiene dudas sobre la moneda que se usa en Marruecos y cómo conseguirla, nuestra guía lo resume. Entréguela con discreción y con la mano derecha.
El comportamiento en públicoArriba ↑
Los marroquíes son discretos con las muestras de afecto en público, y se espera lo mismo de los visitantes. Ir de la mano apenas llama la atención en las ciudades; besarse en la calle, sí.
El alcohol se sirve en hoteles, bares y restaurantes con licencia, y se vende en algunos supermercados. Beber en la calle, en una playa pública o cerca de una mezquita no está bien visto, y mostrarse ebrio en público se considera de mal gusto en todas partes.
- Dé y reciba dinero, comida y objetos con la mano derecha.
- Señale con la mano abierta en lugar de con un solo dedo.
- Baje la voz en los callejones residenciales, sobre todo por la noche.
- Acepte los pequeños detalles con un gracias; rechazarlos varias veces seguidas puede parecer poco amable.
Viajar durante el RamadánArriba ↑
El Ramadán cambia el ritmo de todo el país. Los musulmanes ayunan desde el alba hasta la puesta de sol, sin comer, beber ni fumar, y el día se ralentiza mucho, sobre todo por la tarde.
Como visitante, nadie espera que ayune. Los hoteles y muchos restaurantes de las zonas turísticas siguen sirviendo durante el día, mientras que algunos cafés y pequeños locales cierran hasta la puesta de sol, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Coma, beba y fume con discreción en lugar de hacerlo en la calle, y lleve la botella de agua dentro de la mochila.
Al caer el sol, el ambiente cambia. Las calles se vacían para el ftour, la comida que rompe el ayuno, y vuelven a llenarse una hora después más o menos. Si le invitan a compartirlo, acepte: pocas invitaciones son tan generosas. Los horarios de tiendas, monumentos y oficinas cambian durante ese mes, así que compruébelos antes de planear un día apretado.
Moverse con confianzaArriba ↑
La buena educación y el sentido común van más de la mano de lo que parece. La mayoría de los viajeros que se preguntan si es seguro viajar a Marruecos se encuentran un país tranquilo, animado y acogedor, con las molestias habituales de cualquier gran ciudad: carteristas entre la multitud, captadores insistentes y algún precio inflado.
- Rechace a los «guías» no oficiales que se le acerquen en la medina. Los guías autorizados llevan una acreditación oficial del Ministerio de Turismo.
- Acuerde el precio antes de que el taxi arranque, o pida el taxímetro en un petit taxi.
- Guarde una copia del pasaporte en el móvil y el original en un lugar seguro.
- Un «La, shukran» firme y amable funciona mucho mejor que ignorar a alguien o discutir.
Aprender los códigos con un guía localArriba ↑
Todo esto se lee rápido. Es en la medina donde ocurre todo a la vez: saludos, precios, fotos, horas de oración, la invitación de un comerciante a tomar té. Recorrerla con alguien de allí convierte esos códigos en algo que se ve en lugar de algo que preocupa. Para un primer día tranquilo, un recorrido a pie por los zocos de Marrakech le pone en situación sin agobios.
Preguntas de los viajerosArriba ↑
¿Es de mala educación rechazar el té en Marruecos?
En una casa, sí, puede parecer frío, así que acepte al menos un vaso. En una tienda es distinto: un «La, shukran» educado basta si tiene prisa, y aceptar el té nunca le obliga a comprar. Si lo toma sin azúcar, dígalo antes de que se lo sirvan.
¿Se puede ir en pantalón corto por Marrakech?
Nadie se lo va a impedir, y en hoteles, jardines y la ciudad nueva pasa desapercibido. En la medina y en los pueblos, el pantalón corto le delata como turista y atrae más a los vendedores, tanto a hombres como a mujeres. Un pantalón ligero es más fresco de lo que parece y evita la cuestión.
¿Las turistas tienen que cubrirse el pelo en Marruecos?
No. No se espera que las visitantes lleven pañuelo en el día a día, ni en la ciudad ni en el campo. Un pañuelo ligero sigue siendo útil contra el sol y el polvo, y para las visitas en las que se pide ropa recatada. Tener hombros y rodillas cubiertos importa más que cubrirse el pelo.
¿Puedo llevar la camiseta de Marruecos o la bandera siendo turista?
Sí, y normalmente se recibe con una sonrisa, sobre todo en día de partido. Camisetas, bufandas y banderas se venden por todas partes. La única norma es el respeto: mantenga la bandera limpia, lejos del suelo y fuera de las fotos de broma, como hacen los propios marroquíes.
¿Se puede beber alcohol en Marruecos?
Sí, en hoteles, bares y restaurantes con licencia, y se encuentra en algunos supermercados de las grandes ciudades. Beber en la calle o en una playa pública no está bien visto. Fuera de las ciudades, muchas casas de huéspedes no sirven alcohol, así que pregunte antes de reservar si es importante para usted.
¿Cómo decir que no a los vendedores sin ser maleducado?
Una sonrisa, un «La, shukran» breve y seguir caminando: es lo normal. Pararse a dar explicaciones o a discutir suele alargar la conversación. Evite ignorar por completo a la persona, algo que allí se percibe como descortés, y no pierda nunca los nervios: la firmeza con buen humor funciona siempre.
En pocas palabrasArriba ↑
Salude antes de preguntar. Use la mano derecha. Tápese un poco más de lo que lo haría en casa, pida permiso antes de cada retrato y trate la bandera y al Rey con el mismo respeto que los marroquíes. Casi todas las costumbres marroquíes se resumen en dedicar a la gente un poco más de tiempo del habitual. Hágalo, y el país se le abrirá de una forma que ningún itinerario puede prever.
moroccantraveltrips.com se gestiona desde Marrakech por PROMYTHIC TOURS SARL AU, junto al guía autorizado Mouhssine ELIOUJ. Estos consejos recogen las preguntas que nos hacen nuestros viajeros antes y durante su estancia.



